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Todo cristiano es testigo del Evangelio

«Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echa las redes para pescar.» Simón contestó:   «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»   Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. » (Lucas 5, 1-11)
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Todo cristiano es testigo del Evangelio

Padre Elcías Trujillo Núñez

El Evangelio de este Domingo nos identifica con aquellos apóstoles cansados de bregar en la pesca diaria de la vida. El cansancio y el desánimo de los discípulos es también el cansancio nuestro. Sentimos la sensación de que ya no hay nada que hacer, de que todo está perdido, de que la sociedad actual se irá alejando cada vez más de la iglesia y  a este paso habrá que cerrar nuestros templos y vivir la fe en la pequeña comunidad que irá poco a poco desapareciendo en su visibilidad e influencia social.  Pero a la vez también notamos que hay necesidad de volver a escuchar la voz de Jesús y su llamada a seguir siendo pescadores de hombres, testigos alegres de la Buena Noticia, hombres y mujeres que contagian esperanza, promotores de todo lo justo, lo bello, lo bueno y lo fraterno. Y es que el mundo en realidad, no ha cambiado nada. Siguen los mismos interrogantes vitales, las mismas necesidades de sentido, revestidos de ropajes adormecedores consumistas y de diversión, pero con una terrible carga de soledad, vacío e incomunicación que, aunque no se manifiestan quizá en la superficie o en las encuestas, es evidente que están ahí a la vista de quien lo que quiera ver en profundidad.   Es hora de hacer despertar la fe, de desempolvarla de viejos clichés y de viejas formas, porque el Evangelio es siempre nuevo. Evangelizar, como decía San Juan Pablo II, con nuevo entusiasmo o nuevo ardor, con nuevos métodos, pero no cansarse ni desanimarse. Seguir poniendo más que nunca, nuestra fe en Cristo, no en nosotros, en nuestras conquistas o en nuestros templos de piedra. Caminamos hacia un cristianismo de minorías que será levadura en la masa, candil en lo alto del monte, sal de la tierra, más de testigos que de maestros, más de santos que de teólogos. Porque lo que nuestra sociedad hoy valora más, es la autenticidad, la coherencia, el testimonio de vida, la cercanía, el cariño, la acogida, estas son claves para una nueva evangelización.  Sigamos a Jesús con fe, con entusiasmo, con convicción, solo Él es la plenitud de la felicidad humana.  Reconozcamos como Pedro nuestra falta de fe, nuestra limitación e incapacidad humanas, pero no nos estanquemos en nuestras debilidades, más bien abramos el corazón a Cristo, reconozcamos que sólo Él es el auténtico y verdadero Pescador de hombres, y que nosotros somos sólo instrumentos de su amor y de su paz en el mundo.  Y, como en otros tiempos, veremos que la pesca será abundante, porque abundantes son los que buscan una fuente de paz y de amor que sacie sus ansias de felicidad y de esperanza.  No nos cansemos a pesar de que la pesca parezca poca. Es hora de la fe en Cristo, es hora de la confianza en que Cristo nunca nos fallará ni dejará de cumplir su palabra de que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos.  Nota: Mañana 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, unámonos en oración por todos los que sufren.

 

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