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El negocio de la salud

El negocio de la salud
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El negocio de la salud

Por: Eduardo Gutiérrez Arias

El negocio de la salud sigue próspero y boyante para las EPS quienes cada año cuentan por billones las ganancias que obtienen por la mala atención al pobre pueblo colombiano que debe sufrir todo tipo de maltratos e incomodidades para recibir los servicios profesionales de un médico o ser remitido a una IPS para exámenes y tratamientos. Las que sí están al borde de la quiebra son las IPS del sector público. La deuda de las EPS con ellas es gigantesca y las gobernaciones y alcaldías no les pagan por los servicios NO POS que les prestan a los usuarios del régimen subsidiado. En la pasada cumbre de gobernadores celebrada en San Agustín los días 31 de enero y 1 de febrero,  estos le pidieron al presidente Duque que la Nación asumiera la deuda que ellos tienen con clínicas y hospitales, superior a los 2.2 billones de pesos, porque carecían de los recursos para cancelar semejante monto. Por toda respuesta el presidente les dijo que debían era combatir la corrupción en las instituciones del sector, olvidando que buena parte de las leyes anticorrupción se enredaron en el Congreso por la acción mancomunada de los partidos de gobierno, especialmente el Centro Democrático.

Quiero compartir con mis lectores la experiencia personal con la Nueva EPS, la entidad que me presta los servicios de salud.  Soy pensionado, pago el 12% por salud. En las consultas médicas me cobran una cuota moderadora de $33.500, por exámenes de laboratorio $33.500 y para la entrega de la droga se suman $33.500. Así termino pagando $100.500 por cualquier procedimiento de salud. En 2017 me hicieron una operación de cataratas en la cual debí pagar $2.000.000 para que me pusieran un lente de buena calidad. Por el reclamo de 30 capsulas de Difenhidramina HCI me estaban cobrando la cuota moderadora de $33.500, pero en otra droguería la compré por $7.500. A todo esto se suman la atención descomedida de los empleados y las enormes esperas para cualquier procedimiento. El pasado viernes estuve en las oficinas de la carrera 7 No. 15-45, desde las 9:00 AM hasta las 4:30 para que me autorizaran un examen. Por todo esto añoro el servicio que durante muchos años me prestó el Seguro Social.

La uribista ley 100 de 1993, que convirtió la salud en un negocio, debe ser reformada cuanto antes convirtiéndola en un servicio público para que los colombianos podamos disfrutar de una buena atención en salud.

 

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