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Dos pies y un zapato

Dos pies y un zapato
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Dos pies y un zapato

Sergio Felipe Salamanca Borrero

A pesar de no ser de carne y hueso, las personas jurídicas llevan a cabo comportamientos que se asemejan mucho a las conductas desplegadas por los humanos. Como siempre, los ejemplos de la vida cotidiana nos pueden dar una mano para entender más a fondo esta situación. Todos alguna vez hemos visto como dos niños compiten/pelean por el único juguete disponible, que guiados por su instinto, tratan de obtenerlo a toda costa.

Pues bien, en el mundo de las personas jurídicas, la situación no es muy diferente y muestra de lo anterior es el reciente y muy sonado fallo proferido dentro del proceso de CROCS INC. contra EVACOL S.A.S. Ambas empresas llevan a cabo la producción y comercialización de calzado, que a pesar de contar con un amplio portafolio de productos coinciden en un modelo, los famosos zuecos, que si bien no son estéticamente muy llamativos, resultan muy cómodos y versátiles para algunos oficios y profesiones, incluida la política.

A pesar de que CROCS cuente con un registro de marca tridimensional ante la Superintendencia de Industria y Comercio –SIC-, lo cual la faculta a exigir una protección por parte del ordenamiento jurídico colombiano, que dicho sea de paso incorpora la Decisión Andina 486 de 2000, hace que de entrada la balanza se incline a favor de CROCS, sin embargo, considero muy importante destacar los siguientes hechos con el fin de invitar a reflexionar sobre el alcance que pueden tener las decisiones en materia de Propiedad Industrial:

  1. Mientras que los productos vendidos por CROCS pueden superar fácilmente los 150.000 pesos, los comercializados por EVACOL se encuentran sobre los 50.000 pesos; aunado a lo anterior, los productos producidos por EVACOL están contramarcados y son comercializados en tiendas EVACOL, lo cual hace pensar sobre la verdadera confusión que se puede generar en los consumidores; ii. CROCS actualmente atraviesa una crisis que ha llevado al cierre de varias de sus plantas y tiendas alrededor del mundo, que muchos han considerado como el fin de la compañía.

Si bien CROCS va ganando hasta ahora (porque se presentó recurso contra el fallo) al final surgen cuestionamientos sobre la verdadera utilidad que puede reportar un fallo que favorece a una agonizante empresa extranjera e impone una serie de drásticas medidas contra una creciente empresa nacional.

 

 

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