EDITORIAL

Los riesgos en Vegalarga

Los riesgos en Vegalarga

 

No pueden pasar inadvertidas las alertas que se han lanzado sobre Vegalarga, zona rural de Neiva, un año después de la orden judicial de mitigar los riesgos por amenazas geológicas, en el trámite de una acción popular.

El panorama es desalentador: la relocalización parcial de por lo menos 118 viviendas ubicadas en las zonas de peligro no se ha cumplido, hay retraso en la ejecución de las obras de mitigación, la apertura de vías de acceso, la reubicación del colegio ‘Roberto Durán Alvira’ y en el traslado del centro de salud. Y peor aún: la financiación total del plan de acción, elaborado entre todas las entidades vinculadas para cumplir la orden judicial y estimado en cerca de $26 mil millones, está en el aire. El compromiso era que estas acciones debían ejecutarse en 22 meses a partir del primero de junio de 2018.

Evidentemente, ha faltado mayor diligencia a la hora de conseguir los recursos para mitigar los riesgos en Vegalarga. Eso dicho en otras palabras es que ha habido una carencia de voluntad política y de poner en la agenda de las prioridades este tema.

Sin embargo, a esto hay que sumarle la oposición de la comunidad. Con razón, el juez del caso, durante la reciente audiencia pública de seguimiento, advirtió sobre los que vienen creando un ambiente adverso. “No podemos permitir que ahora en campaña política algunas personas inciten a la comunidad a impedir las acciones. Eso es fraude a resolución judicial”, expresó el togado.

En el fondo, lo que pareciera dejar en evidencia este panorama es que no hay conciencia sobre la gestión del riesgo. Las alertas se prenden, pero como no ha habido una tragedia o un desastre con muertos y heridos de por medio, todos miran de soslayo el asunto.

 

“Las alertas se prenden, pero como no ha habido una tragedia o un desastre con muertos y heridos de por medio, todos miran de soslayo el asunto”

Comentarios

Comenta con tú facebook


Powered by
Arriba