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Situación carcelaria

Situación carcelaria
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Situación carcelaria

Marco Fidel Rocha Rodríguez

marco_f@cesa.edu.co

Este tema tiene que ver con la administración de justicia y la resocialización del personal detenido en nuestras cárceles; no todos los 121.589 presos merecen la cárcel, muchos de ellos están detenidos en espera de una sentencia, o sea, que la sobrepoblación de presos que es del orden del 51.54% bien se podría aliviar tomando medidas de emergencia que deben obedecer a las fechas de detención, a los montos de los actos cometidos por los presos y a la falta de procedimientos que en su momento no se dieron en forma legal.

La sociedad, como es universalmente sabido, tiene la obligación de hacer de las cárceles unos sitios de rehabilitación social y nunca, como en el caso colombiano, sitios de posgrado y refinamiento de los criminales o de inocentes que por contaminación y por falta de un quehacer formativo, deben someterse a las clases forzadas del refinamiento criminal.

Alrededor del fenómeno carcelario existe una gran población que depende de su quehacer (los guardianes, los familiares de los presos, los proveedores de servicios a las cárceles, los comercios vecinos a las cárceles, los que alquilan colchones, almohadas y hamacas y así como los que permiten el paso de un patio de una estrella a patios de cinco estrellas, la prisión domiciliaria y deberíamos incluir aquí los profesionales que actúan como defensores) y todas las dificultades que se presentan en este entorno, constituyen una mezcla social de actuaciones que no merecen un calificativo diferente al de la corrupción galopante. Algo debemos hacer frente al problema de descomposición social que se vive en los sitios de reclusión, que no son más que el reflejo de nuestra calidad de justicia y que trae como consecuencia en muchos casos, la compra de favores y el pago de coimas a quienes cobran por sus “servicios”.

Esta porción de colombianos, sumidos en el maltrato social y que dispongan de los recursos económicos pagarán por los beneficios que están a la orden del día en el menú de nuestras cárceles.

Una sociedad que no esté dispuesta a invertir en regenerar a quienes son detenidos está condenada a que, en nuestro caso, cuando logren la libertad salgan dispuestos a continuar con sus fechorías, pero con un adiestramiento adicional que recibió durante su tiempo de detención.

Es urgente que se tomen medidas sobre el mejoramiento de las cárceles, que tendrían como único objetivo el mejorar las conductas de quienes en un mal momento fueron arrastrados a la consumación de actos contra la sociedad.

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