DEPORTES

“Todo vale la pena por verla feliz”

Ciro Montealegre es padre soltero, y sueña con ver su hija María José en los grandes escenarios de la gimnasia artística, para él ningún sacrificio es suficiente y es recompensado con la sonrisa de su pequeña deportista.
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“Todo vale la pena por verla feliz”

A las cinco de la mañana inicia diariamente la rutina para Ciro Montealegre quien sueña con ver a su hija, María José convertida en una gran gimnasta.

Don Ciro es padre soltero desde que su hija tenía un año de edad, y como cualquier madre lo haría, se encarga de preparar el desayuno, alistar y llevar en su moto a su pequeña al colegio Eliseo Cabrera, para después trabajar en su taller de ornamentación que se encuentra en su casa ubicada en el barrio 1 de Mayo.

Luego, pasa por María José al colegio le prepara el almuerzo y después de las dos de la tarde la lleva a la Villa Olímpica donde entrena todos los días en la sala de gimnasia, en los oxidados y obsoletos aparatos, pero eso no importa, pues las ganas de entrenar son más grandes que la falta de implementación deportiva.

“Me ha tocado muy duro, todo ha sido de mi bolsillo. Trabajo como independiente, y por eso la puedo acompañar a sus entrenamientos y estar pendiente de todo lo que tiene que ver con su deporte. A veces por ir a los campeonatos no trabajo”, expresó.

María José Montealegre, recientemente logró varias medallas en un campeonato nacional de niveles realizado en Melgar donde conquistó oro, plata y bronce algo que llenó de orgullo a don Ciro que no escatima esfuerzos para ver a su pequeña gimnasta feliz.

“Para que ella estuviera en esta competencia me tuve que inventar un tapazo, siempre he tenido que hacer muchos esfuerzos y sacrificios para que ella pueda salir adelante en este deporte que tanto le gusta”, comentó.

“Siempre va conmigo, yo nunca la dejaría sola. Aunque ha sido muy difícil ser padre y madre a la vez, nunca me quejo porque cuidarla a ella es mi mejor trabajo, me agrada, soy muy feliz”, añadió.

María José entrena desde el 2017 y sueña con ir a unos Juegos Olímpicos, anhelo en el que su papá es el principal cómplice. “Siempre me emociono cuando la vea compitiendo y cuando gana y la veo feliz, me doy cuenta que todo ha valido la pena. Antes de que salga a competir, le digo que esté tranquila, que es un entrenamiento más, que de lo mejor de ella y que siempre me voy a sentir orgulloso de ella, gane o pierda”, afirmó.

“Quiero que sea una gran gimnasta, que vaya a un mundial, a unos Juegos Olímpicos, siempre contará con todo mi apoyo”, dijo.

La pequeña deportista finaliza cada jornada cuando regresa a su casa para sentarse junto a su padre a terminar las tareas hasta las nueve de la noche, para luego dormir y continuar con el siguiente día.

“La recojo del entrenamiento a las seis de la tarde y hasta las nueve de la noche nos quedamos haciendo tareas y así son todas las semanas. Los fines de semana en ocasiones salimos a pasear, la llevo al parque o vamos a ver jugar fútbol juntos”, concluyó.

Para María José, su padre es su héroe, el único  a quien dedica sus triunfos cada vez que sube al podio. “Amo la gimnasia, me parece un deporte muy chévere, me agrada mucho. Me encanta practicar el salto, me gusta saltar mucho y es en lo que mejor me va. Pero lo mejor es que mi papá siempre me acompaña, nunca me deja sola y hace todo por mí, siempre quiero que él me vea ganar y que se sienta feliz por eso”, afirmó la pequeña de ocho años de edad que sueña con elevar a lo más alto del podio los colores del Huila y el país.

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