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 Candidato y gobernante

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 Candidato y gobernante

Marcos Silva Martínez

Llegó la renovación de poderes locales y regionales. Ideal que hubiera renovación. No  seguir con más de lo mismo o peor, como ha ocurrido.

Lo rutinario es que como candidato se las sabe todas, es  omnipotente, pero como gobernante resulta incapaz e irresponsable, salvo poquísimas excepciones.  Es  el infortunio de Colombia.  Cada  gobernante resulta peor que el anterior. Los resultados lo demuestran.

Es corriente escuchar: “eso es del gobierno” o “que roben pero que hagan algo”, no importa.   Es un monumental error. Las inversiones, gastos y corrupción   del desgobierno, se financian con impuestos, que pagan todos los ciudadanos.

El  gobernante, generalmente  carece de interés y responsabilidad para lograr resultados positivos en su gobierno. Generalmente se interesa es con quién contrata.

La contratación es la vena rota del presupuesto. Ocurre  en Neiva, el Departamento, y en toda la nación.

Hay casos a porrillo. El antisocial proyecto El Quimbo: Uribe y sus secuaces  lo impusieron, sin importarles los legítimos intereses del Departamento y ciudadanos.

Riego  Paicol-Tesalia: lo impusieron sin análisis responsable de los estudios y diseños y  el mismo mesías y sus secuaces, embarcaron al departamento en  crédito de $40.000 millones y entregaron para que el mesías, decidiera su adjudicación. A sus amigotes Nules, a través de un consorcio. Por capital e intereses, el departamento pagó más de $60.000 millones. El proyecto es un monumento al despilfarro y la corrupción y a nadie le importa, aunque la obra no la terminen nunca.

Neiva, gastó más de $20.000 millones en la construcción del Tizón, sin ser obra prioritaria. El alcalde la impuso y a nadie le importó, mientras  las vías urbanas nunca han sido prioritarias, para ningún alcalde.

La supuesta optimización del acueducto, el mismo gobernante la impuso, ante la advertencia cierta que los estudios y diseños eran insostenibles, técnica y económicamente. Los resultados están a la vista. El racionamiento de agua crece en todo Neiva.

Actualmente, sin soporte técnico-económico ni ambiental  justificables y contra los intereses reales de la comunidad presente y futura,  la Administración Municipal quiere imponer un sistema de tratamiento de aguas residuales, que solo encuentra explicación en la irresponsabilidad administrativa y social.

¿Quién responde? ¿La impunidad administrativa, jurídica y social?

La Contraloría, Procuraduría,  Fiscalía, Personería y Concejo,  no articulan acciones,  como siempre. Deberían   escudriñar  el contrato, la localización, la capacidad de tratamiento,   diseños, costos,   presupuestos,  volúmenes de obra y cumplimiento de la ley, del proyecto en general.

Imponer ese proyecto es prueba de contumacia  de la actual administración.

Diseño  y selección del proyecto de tratamiento de aguas,  exige responsabilidad de funcionarios  y diseñadores, por costos,  análisis de alternativas, para seleccionar el  más conveniente  a los usuarios. La Administración debe exigirle al consultor el cálculo soportado, del costo de tratamiento por metro cúbico para que el pueblo sepa a qué atenerse.

Los usuarios tienen que pagar el mantenimiento y operación del sistema, por ordenamiento de ley. De acuerdo con el sistema seleccionado, es el costo por M3 tratado. Ahí está el meollo del asunto. El sistema que quieren imponer esta entre los más costosos e inseguros en eficiencia.

¿Y qué plantean, al respecto, los  candidatos a concejales, alcalde, diputados, gobernador y los ciudadanos?

 

 

 

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