SUR COLOMBIANO

Mendicidad, problemática que urge atención en Neiva

Continúa el peligro en la ciudad por cuenta de los habitantes de calle que agreden a transeúntes. Aparte de esto, cada vez son más frecuentes que inicien en este mundo de indigencia a muy temprana edad.
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Mendicidad, problemática que urge atención en Neiva
El último censo arrojó la cifra de 316 habitantes de calle que deambulan por Neiva. La Alcaldía construye una política pública para la atención al habitante de calle.

Deambulan como zombis por las calles, los barrios, cerca de establecimientos de venta de comidas. Algunos piden una “colaboración”, unas monedas, algo de comer. Los hay quienes también se ofrecen a vigilar vehículos, limpiar los parabrisas, o se dedican a buscar material reciclable entre las basuras.

La inequidad social, la descomposición de las familias y comúnmente el consumo de drogas, son algunos de los factores que llevan a estas personas a convertirse en habitantes de calle. Según la caracterización realizada por la Alcaldía de Neiva en el 2013, eran 322 personas en esta situación. En el nuevo censo del 2017 el conteo arrojó 316 habitantes de calle, y se tuvo en cuenta esa vez no solo sectores céntricos como el Malecón, donde se evidencia más abiertamente el consumo de sustancias psicoactivas, sino también las famosas “ollas” de las comunas 9, 8, 6 y 10 de Neiva.

Entre ambas caracterizaciones parece no haber un significativo aumento de esta población flotante. Lo que sí preocupa, son la frecuencia con que vienen ocurriendo casos de violencia por parte de habitantes de calle hacia los ciudadanos. En los últimos meses, los medios de comunicación han registrado este tipo de hechos. El más recordado es el de la joven estudiante universitaria que el pasado 23 de marzo, en un sector del barrio Santa Inés, fue salvajemente atacada por uno de ellos, causándole en la cabeza y el rostro lesiones graves de las que aun hoy continúa recuperándose.

Ayer en horas de la mañana, un nuevo caso se presentó en la Calle 10 con 6, en pleno centro de Neiva. Un hombre del quien dicen padece de problemas psiquiátricos, agredió a golpes a un adulto mayor que transitaba por el sector, quien al caer el suelo se golpeó fuertemente la cabeza. Algunas personas que observaron lo ocurrido, indignados se le fueron encima al habitante de calle y lo golpearon en repetidas ocasiones. Agentes de la Policía debieron intervenir y llevarse del sitio al sujeto. Mientras tanto, el adulto mayor fue auxiliado y trasladado hacia un centro asistencial para que recibiera atención médica.

Lo que se ha conocido, es que esta conducta violenta de este habitante de calle es ya reiterativa.

Recordemos también la situación excepcional que se presentó con Diana Patricia Hernández, una habitante de calle y consumidora de estupefacientes. A la mujer, luego de ser rociada con una sustancia le prendieron fuego mientras dormía la noche del pasado 6 de mayo, en el antejardín de una vivienda ubicada en la calle 15 entre carreras Tercera y Cuarta. Ella continúa actualmente recibiendo atención médica en el Hospital Universitario de Neiva por las quemaduras que sufrió en sus extremidades inferiores. Sin embargo,  las autoridades no han mostrado resultados de la investigación de este acto en contra de la dignidad humana. El llamado lo hizo el Personero de Neiva, Oscar Zúñiga. “Hay personas de primera, de segunda, tercera y cuartas categorías y para estos últimos la justicia no opera en la primera proporción que para las demás personas, este caso está pasando desapercibido, si no hay una respuesta institucional tampoco hay un rechazo social”, mencionó el funcionario.

El hombre habitante de calle, con problemas mentales, agredió a un adulto mayor ayer en el centro de Neiva, y también fue golpeado por la comunidad. Foto Sergio Reyes

Caen más jóvenes y adolescentes

Ahora, lo anterior es solo una parte de esta problemática. En los recorridos que hace de manera permanente un equipo de la Secretaría de la Mujer, Equidad e Inclusión Municipal como parte de una de las estrategias para atender a la población habitante de calle, observan que actualmente la situación de mendicidad ha aumentado y lamentablemente, en los jóvenes y adolescentes que ingresan en el mundo de las drogas y terminan sumándose a esta decadente vida en las calles.

“Las madres y demás familiares de estos jóvenes y adolescentes llegan al punto de llevarles la comida a donde saben que los ubican. Con esto están ayudando a que su permanencia en la calle se prolongue”, indicó Alejandra Valderrama, jefe de esta Cartera, quien admitió que este es un fenómeno que debe abordarse con más capacidad institucional, pero sobre todo, como sociedad se debe revaluar lo que está pasando con las familias.

Esta problemática presente en todos los contextos supone un desafío para los gobiernos locales. En el marco de las estrategias de la Administración Municipal, vienen adelantando el programa Casa de Apoyo al Habitante de Calle, donde ofrecen servicios básicos en atención a esta población, un hogar de paso, comida, vestido y atención psicosocial buscando enrutar a estas personas en un proceso de resocialización.

En este objetivo, les ayuda a tramitar el documento de identidad que la gran mayoría de ellos perdieron, y son afiliados a una EPS. En este proceso, son además convidados a hacer parte de las dos unidades productivas con las que cuenta la casa de apoyo, una de panadería y otra de elaboración de productos de aseo. También algunos reciben cursos de poesía y pintura. Todo esto es gracias al trabajo articulado del equipo interinstitucional del que hace parte la ESE Carmen Emilia Ospina, la Personería de Neiva, la Defensoría y la Policía Metropolitana.

La casa tiene capacidad de albergar hasta 30 habitantes de calle y se tiene casos de éxito donde han logrado de este estilo de vida, pero lastimosamente son muchos más los que recaen en el consumo de drogas.

La Alcaldía ha adelantado también la campaña para evitar apoyar la mendicidad, que refiere que al habitante de calle no se le debe dar dinero porque este va directo a los bolsillos del microtráfico. “Para conseguir su dosis de droga, se dedican a pedir dinero, vender estupefacientes o al reciclaje y lo cambian por una “bicha””, indicó la señora Valderrama. Dijo que la Casa de Apoyo al Habitante de Calle recibe las donaciones en comida y demás que personas voluntariamente deseen hacer a esta población.

En este momento el Municipio está construyendo la política pública del habitante de calle, el alcalde Rodrigo Lara intenta dejar dentro del Plan de Desarrollo del próximo mandatario de los neivanos unos lineamientos de cómo abordar la problemática y mitigarla en un mediano plazo, basado en la prevención dentro del entorno familiar y social.

 

 ¿Mendicidad disfrazada?

Pero no solamente el habitante de calle consumidor de alucinógenos vive de la mendicidad, este fenómeno social está ligado también a problemas como la desigualdad y la pobreza. La migración de ciudadanos venezolanos, los desplazados por la violencia en zonas como Putumayo y Nariño ha aumentado esta problemática en la capital huilense.

Llegan a ejercer la mendicidad, a pedir “limosna” como posibilidad para poder satisfacer sus necesidades básicas. Se les ve más comúnmente en los semáforos exhibiendo carteles, a las afueras de los establecimientos comerciales de venta de comidas y bebidas, y hasta acompañados de varios niños. A cambio de recibir algunas monedas, algunos ofrecen galletas, mentas, entonan canciones, tocan un instrumento, bailan al son de un ritmo cualquiera. Aunque conciben que esta práctica de pedir dinero en la calle es una forma de trabajar, una fuente de ingresos.

Los adolescentes y jóvenes caen con más frecuencia en este estilo de vida, llevados por el consumo de drogas.

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