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El legado de Edgar Artunduaga

Hoy el Huila despide a uno de sus más ilustres hijos. El periodista Edgar Artunduaga, falleció ayer a causa de un infarto generando consternación en el país. Sus exequias tendrán lugar hoy.
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El legado de Edgar Artunduaga
Edgar Artunduaga junto a su esposa Marcela Bobadilla.

Neiva despertó ayer con una lamentable noticia. Edgar Artunduaga, uno de los más audaces, controversiales y directos periodistas del Huila, (él oprimía directo en la ‘llaga’), había fallecido.

La noticia de su muerte se difundió como una de sus tantas chivas, aquellas que le encantaba poseer, su fallecimiento, se masificó como sus columnas de opinión, mordaces, sarcásticas y que pisaban los ‘callos’ de más de un personaje de la actualidad huilense y nacional.

Edgar falleció hacia las 6:00 de la mañana de ayer producto de un infarto al miocardio, según indicó el director científico de la ESE Carmen Emilia Ospina, el médico César Alberto Polanía, quien informó sobre cómo y en qué condiciones llegó Artunduaga al Hospital de las Palmas. Aseguró que el periodista arribó a las 6:15 de la mañana ya sin signos vitales, por lo que fue ingresado a la sala de reanimación del centro asistencial, que era el más cercano a su lugar de residencia.

Previo a ese momento, según indicaron personas cercanas al periodista, él se encontraba en su casa alistándose para dirigirse a trabajar en la primera emisión de su noticiero en Huila Stereo emisora de su propiedad. Al parecer, antes había llamado a la emisora y posteriormente, mientras se vestía vino el trágico momento, Edgar se desvaneció.

Según conoció LA NACIÓN, Artunduaga recibió primeros auxilios y rápidamente fue trasladado al Hospital de Las Palmas, pero fue demasiado tarde. El parte médico indicó que sufrió un infarto agudo de miocardio. Era hipertenso, insulinodependiente (diabético) y ya habían indicios de que se encontraba propenso a sufrir un accidente cardiovascular, dijeron los médicos.

“Se encuentra frialdad distal, cianosis en cara, sin reflejo corneal, tampoco existían pulsos carotídeos, ni pulsos periféricos, por lo que de inmediato nuestro personal inicia las maniobras de reanimación y finalmente se declara su muerte”, manifestó el médico Polanía.

Su trayectoria

Como lo narró en una entrevista concedida al Diario LA NACIÓN hace año y medio, donde habló sobre su regreso a la radio huilense, Edgar Artunduaga trabajó como periodista en RCN Radio, Radio Santa Fe, El Espacio y en Caracol Radio. En 1992 llegó a Caracol Radio para integrar el equipo de 6am-9am bajo la dirección de Darío Arizmendi. Pero fue su paso por La Luciernaga con Hernán Peláez, lo que consagró su carrera periodística. Precisamente ayer en el programa se le rindió un sentido homenaje.

“Yo fui el primer director de RCN en Neiva, hace 43 años; después me fui a trabajar como redactor político a RCN Bogotá, bajo la dirección de Orlando Cadavid. Trabajé en RCN, Caracol, Todelar, Radio Santa fe, El espacio; dirigí el programa de televisión de la Cámara y el Senado, estuve en La Luciérnaga y en 6 a.m. Solo hice una pausa por una pelea con el Gobierno de turno, que fue el de Andrés Pastrana, que pidió mi cabeza y Caracol me ofreció irme para España por cuenta de ellos mientras terminaba el Gobierno; yo preferí renunciar. Al poco tiempo me lancé a la política, fui elegido Senador de la República”, dijo en aquella entrevista el 24 de enero de 2018.

Artunduaga nacido Villarrica – Tolima, el 3 de octubre de 1953, pero registrado en Pitalito, Huila, falleció a sus 65 años, estaba próximo a cumplir los 66 en octubre, siempre se caracterizó por ser un periodista controversial, excelente pluma como dicen sus amigos, perspicaz, directo, de preguntas concretas, ‘sin pelos en la lengua’ como se dice en el Huila, pero con mucha responsabilidad a la hora de brindar la información. Se ufanaba de poseer las ‘chivas’ y la política era su tema predilecto a la hora de hacer sus columnas de opinión.

Recientemente pisó muchos ‘callos’ en el gobierno departamental, así como a otras personalidades de la sociedad huilense a quienes denunció sin que le temblara la voz.

Artunduaga senador

Ese carácter que poseía y el decir las cosas como son, lo llevó a ser congresista. Tras su salida de La Luciérnaga fue senador de la República entre los años 2002 y 2006 por el Partido Liberal. Luego, junto a Guillermo Díaz Salamanca, en 2009, crearon en Radio Súper el programa La Escalera. Posteriormente, por sus aspiraciones al Congreso de la República decidió abandonar el espacio radial.

En 2011 volvió a los medios para dirigir el Noticiero Todelar, luego fue Vicepresidente de Contenidos de KienyKe, y en 2018, retornó a la radio huilense en su emisora Huila Stéreo, en donde creía había un buen panorama para traer su periodismo satírico y polémico.

Se casó en dos oportunidades, en su primer matrimonio tuvo tres hijos y actualmente estaba felizmente casado con Marcela Bobadilla, conocida cariñosamente como ‘Pachela’. Escribió 17 libros entre los que se destacan, Como escriben los mejores de Colombia; Finales tristes: crónicas de amor y muerte; Honorables parlamentarios, 2010-2014: perfiles no autorizados, y Las historias de Hernán Peláez.

La historia de la radio en Colombia fue otro de sus libros, escrito en el año 1996, y fue un texto en el que Artunduaga dejó un gran documento histórico para este medio, en el país.

Honorables Parlamentarios

La política era su tema, y como Artunduaga era directo para decir las cosas, la mayoría de los políticos en Colombia, sabían lo que él pensaba sobre ellos. En su libro Honorables Parlamentarios, perfiles no autorizados, Artunduaga hizo 470 perfiles de congresistas, a su modo, en los que incluyó a sus paisanos, los más recordados congresistas huilenses.

Hernán Andrade fue uno de ellos, de él decía en su libro, “por su puntualidad es un lord inglés, no obstante, su aspecto mestizo y criollo, y por la eterna y silenciosa llovizna blanca que cae sobre sus hombros  (…) En su presentación personal, un desastre. Hernán Andrade se quita los zapatos en ceremonias del más alto nivel, tira el saco en cualquier silla, se desanuda la corbata en medio de una reunión y obviamente anda perdido de su maletín ejecutivo”.

También escribió sobre el senador Rodrigo Villalba, a quien comparaba con un ornitorrinco, “es como si al describir al ornitorrinco, se estuviera hablando de Rodrigo Villalba Mosquera, ex gobernador, ex ministro, una curiosa especie política, con rasgos comparables a aquel mamífero”, escribió. De ese talante eran los escritos de Artunduaga.

Hoy el periodismo está de luto, el Huila y Colombia lamentan el deceso de Edgar Artunduaga. Su velación se lleva a cabo en la funeraria Los Olivos y sus exequias tendrán lugar a las 4:00 pm en la Catedral de Neiva a donde llegarán varias personalidades a despedirlo.

En sus años de Senador de la República por el Partido Liberal.
 Su gran amigo y mentor Hernán Pelaez compartió esta foto en Twitter, recuerdo del trabajo en Radio Recuerdo. En ella junto a Guillermo Díaz Salamanca, Juan Harvey Caicedo, Alexandra Montoya y Hernán Peláez.

 

 

Según cuenta el periodista Melquisedec Torres, la fotografía se había vuelto una pasión para él últimamente. Aquí retratando a Juan Gossaín.

 

Recuerdo de Alexandra Montoya, en la foto junto al expresidente Ernesto Samper y Edgar Artunduaga.

 

“Edgar, el de la sonora carcajada y el vozarrón”

Por: Guillermo Díaz Salamanca

De Edgar Artunduaga puedo decir que fue un compañero de andaduras en la radio, hombre de humor negro, capaz de manejar una acidez y una mordacidad única. Se burlaba de él mismo, de los demás, de la política, de la vida, siempre había una carcajada cuando el momento lo ameritaba. Fue capaz de escribir de lo que nadie se atreve, como por ejemplo de los honorables parlamentarios. Lo conocí en ‘La Luciérnaga’ en la que yo calificaría como la más exitosa etapa del programa radial.

Después ya en la radio fuimos cimentando una amistad que prevaleció en el tiempo y que me permitió compartir una que otra fiesta, uno que otro almuerzo, uno que otro café. Permanentemente enamorado galán, con olfato para la noticia, sin barreras, y con una facilidad de decirle a los nuevos periodistas que lo que debían hacer al aire era contar el cuentico, que cada palabra fuera un cuentico.

Edgar, el de la sonora carcajada y el vozarrón ya no está más por estos lados. Como buen opita, le resbalaba lo que dijeran o dejaran de decir. Pero cuando había que ponerse serio, era serio. Alguna vez ofició como jefe mío en Radio Santa Fe de Bogotá. Los dos preparábamos el radio periódico humorístico “El Pereque” para que vivamos más, nos cueste menos, no molestemos y hagamos paz. Siguiendo claro el legado del maestro Humberto Martínez Salcedo, de quien Artunduaga escribió un libro. En ese programa que mantuvimos al aire casi un año, Edgar ponía al aire todo su conocimiento político y se metía en recovecos que para otro periodista, seguramente no hubiera sido fácil meterse.

Tuvo la osadía de montar lo que llamó el batallón de amigos de Radio Santa Fe y casi logra el millón.

Inquieto, si no estaba escribiendo noticias o titulando, o revisando información, estaba buscando un negocio, una pauta, un político, una nota, o escribiendo un libro.

Se ha marchado Edgar Artunduaga a la dimensión desconocida, a esa dimensión a la que algún día llegaremos todos.

Seguramente ya estará con Juan Harvey Caicedo, Alberto Piedrahita y Antonio José Caballero en sonora carcajada.

Hará falta y mucha más en estos tiempos de turbulencia política.

 

 

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