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La política

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La política

Jorge Fernando Perdomo

Cada vez es más difícil escribir sobre política. Porque cada vez es más difícil hablar, hacer y entender nuestra política. Escribir como hablar puede ser una tragedia personal en la vida social y un paso para crear enemistades. Hacer política puede ser peor. Del amor se pasa al odio, con una sola fotografía de un apretón de manos. O del odio al amor, con una sola declaración pública. Entender la política es más tormentoso aún.

Una práctica consustancial al ser humano que se ha creído, durante milenios, como un ejercicio noble traducido al arte de gobernar, se ha convertido, con el transcurrir de los años, en una actividad, generalmente, perversa que destruye conciencias, personalidades y que atenta contra la misma inteligencia humana.

Ahora, la pretensión humana por regir los destinos de la sociedad desde los cargos que proporciona la democracia, es tan pecaminosa como condenable, por anticipado. Qué ignominioso mito hemos construido.

Para la masa ciudadana, la misma que se mueve alrededor de la política y de los políticos, la misma que elige, ser político es estar en el lado oscuro de la sociedad, como si estuviera aceptando complicidades, también, por adelantado.

En medio de la contradicción, el Huila, entra en la última curva, como se dice en la hípica. Y en la carrera por el poder, ese mismo del que despotrican muchos que ayer lo tuvieron, lo gozaron, lo manipularon y hoy lo disfrutan desde una jugosa pensión (otorgada por la política) hay un aventajado líder conservador que ha construido desde sus bases familiares y sociales un capital político que, traducido en la decisión honesta del electorado huilense, le dará el triunfo y el 27 de octubre se convertirá en el nuevo gobernador del Huila. Y Carlos Ramiro Chávarro se lo merece.

Carlos Ramiro, fue mi gran adversario, el copartidario que me venció en franca lid en una encuesta que convenimos a la luz de la dirigencia conservadora y cuyos resultados aceptamos y sirvieron para concretar la unidad conservadora, en un hecho histórico que le permite al partido llegar, como hacía tiempo no ocurría, con una estructura compacta que ha hecho renacer el fervor por los principios que “Caro y Ospina escribieron” y con los que hemos construido nuestra vida.

A la vista, gracias a la personalidad, a las propuestas y a la historia política de nuestro candidato, el partido conservador retomará el destino que nos confiaran los huilenses. Y se romperá el mito.

 

 

 

 

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