INVESTIGACIÓN

Distrito de riego Tesalia Paicol: un paquidermo colosal

El proyecto con inversiones ejecutadas por 223.994 millones de pesos sigue inconcluso. El último contrato en liquidación gastó más de lo presupuestado y tampoco pudo terminar la obra. La Contraloría General prende las alarmas.
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Distrito de riego Tesalia Paicol: un paquidermo colosal
El proyecto con inversiones ejecutadas por 223.994 millones de pesos sigue inconcluso. El último contrato en liquidación gastó más de lo presupuestado y tampoco pudo terminar la obra.

 

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanacion.com.co

El distrito de riego Tesalia-Paicol, un viejo paradigma del occidente del Huila terminará convertido en el paquidermo más costoso del mundo.

Después de nueve años de engorrosa ejecución, la obra tampoco pudo terminarse como estaba contemplado en el último contrato y seguirá estancado en medio del abandono, según la última evaluación realizada por la Contraloría General de la República.

“El objeto del contrato no se cumplió a cabalidad. Las obras civiles y complementarias no se terminaron. La conducción principal, la cámara de presurización, el paso elevado sobre el río Negro quedaron inconclusos, aseguró la entidad.

Lo mismo sucedió con varios tramos en los sistemas de distribución y la adecuación predial. En estas condiciones tampoco cumplió el objeto del proyecto: dotar de riego a 3.823 hectáreas para incentivar la producción en el occidente del Huila.

El paquidermo

Aunque el presidente de la Agencia de Desarrollo Rural Juan Pablo Díaz Granados anunció su interés en la terminación total del proyecto, el distrito de riego está nuevamente estancado.

Según el cronograma original  debió entrar en plena operación en junio de 2011. Nueve años después, sigue inconcluso y amenaza en convertirse en otro fabuloso monumento a la ineficiencia.

Después de dos contratos que resultaron traumáticos, la obra sigue al garete.  El total de inversiones ejecutadas desde hace nueve años ascienden a 223.994 millones de pesos, una de las más altas inversiones que se hayan destinado para un proyecto de mediana irrigación que sigue estancado.  El último reporte indica que los contratistas recibieron la totalidad de los recursos y el avance del proyecto es del 80%.

“Teniendo en cuenta que las obras ejecutadas en desarrollo del Contrato de Obra No. 039 de 2014 se recibieron hace cuatro meses y que el proceso está en proceso de liquidación, existe un riesgo inminente de que el proyecto en el corto plazo se convierta en un elefante blanco”, concluyó la Contraloría en la última auditoría financiera realizada a la Agencia de Desarrollo Rural, encargada del proyecto.

Luego de ejecutados los dos contratos de obra pública, la obra continúa inconclusa, y según el organismo fiscalizador, sin posibilidades de concluirse en corto plazo.

Las obras quedaron inconclusas

El contrato

El último contrato de obra 0939 fue firmado con la Unión Temporal Tesalia 2014 el 22 de diciembre de 2014 por un valor inicial de 81.553 millones de pesos para la terminación del distrito de riego de mediana escala.

Sin embargo, el monto de la inversión alcanzó otros 114.353 millones de pesos,  el 26,74% más de lo presupuestado inicialmente.

El consorcio estaba integrado por Edivial S.A. con el 30%;  Perdomo y Luna Ltda (Perlun Ltda) con el 40%; Marco Obra Pública S.A. Sucursal Colombia con el 25% y la Constructora de Obras Municipales ( Comsa) con otro 5%.

El contratista tenía un plazo de 12 meses. Sin embargo, en el proceso de ejecución el plazo se amplió a tres años y nueve meses. Aun así, tampoco se cumplió. Hoy está en liquidación.

¿Desviación?

La empresa representada por el ingeniero Diego Fernando Perdomo debía ejecutar todas las obras civiles faltantes o complementarias en los municipios de Páez (Cauca), Nátaga, Tesalia y Paicol correspondientes a captación, conducción principal, pasos elevados, entre otras.

Sin embargo,  el contratista incurrió en mayores gastos en actividades para corregir, rehabilitar y arreglar los materiales suministrados del anterior contrato.

El equipo auditor estimó que las inversiones ejecutadas en virtud del nuevo contrato se destinaron a corregir las irregularidades tanto de obra como suministro de materiales que generaron mayores gastos por 2.071 millones de pesos, que afectaron los recursos asignados para las nuevas obras.

“Estos recursos constituyen una afectación al patrimonio del Estado por cuanto fueron destinados a subsanar situaciones que a la postre tampoco contribuyeron a la terminación de las obras del distrito de riego, con el agravante que gran parte de los materiales adquiridos en virtud del contrato 0695 de 2009 tampoco fueron ejecutados en la ejecución del contrato 0939 de 2014”.

Los mayores pagos se originaron por las modificaciones en la forma de pago, situación que además de conllevar a la desnaturalización del contrato de obra convirtiéndolo en un contrato de suministro, permitió que el contratista en vez de ejecutar una mayor cantidad de obra, la razón de ser del contrato, dedicara gran parte de los recursos a la adquisición de materiales.

Finalizado el contrato de los materiales quedaron en los frentes de trabajo a la intemperie y expuestos al deterioro progresivo.

Según la ADR sin la ejecución de estas actividades no hubiera sido posible darle continuidad y conexión a varias de las obras que quedaron construidas bajo el anterior contrato en forma parcial.

Abandono total

Luego de terminado el contrato de obra pública (0938 de 2014) en los patios Diamante y La Esmeralda y en algunos sectores de la conducción principal y del sistema T1, quedaron abandonados a la intemperie y expuestos al deterioro progresivo 400 tubos de concreto reforzado (RCP), 700 tubos de acero revestido (CCP), 137 codos, tubería de distintos diámetros, compuestas, válvulas y componentes de la estructura metálica, entre otros.

Estos inventarios fueron adquiridos por el anterior contratista y no fueron instalados ni utilizados para la terminación de las obras como estaba consignado en las obligaciones.

Entre otras, la cláusula 8 establecía que debía utilizar los suministros de propiedad del antiguo Incoder, dispuestos en el patio Diamante y en los frentes de obra hasta agotar las existencias. Además, preveía que cualquier cambio en el trazado de las tuberías debía contemplar el inventario de este material entregado por el Incoder para su utilización. Pero no se hizo.

El material se encuentra abandonado, con el agravante que no cuentan con la garantía de calidad que permita su posterior utilización en la terminación de las obras del distrito. Este hecho, en criterio de la Contraloría, genera otro detrimento patrimonial estimado en 9.521 millones de pesos.

La ADR, aseguró que mientras no se resuelva de fondo una acción de reparación que se tramita en el Tribunal Administrativo no se contaba con la seguridad jurídica para uso de la totalidad de los suministros entregados para la terminación de la obra.

Según la evaluación, faltó la instalación de 5.883 metros lineales de tubería en la conducción principal. Faltaron los canales secundarios en tierra de los dos canales. Entre otras razones por las fallas en el diseño realizados por la firma CRA, la subestimación de cantidades y actividades en el presupuesto y a una inadecuada priorización de las actividades. Y para completar, las dificultades para ingresar a los predios del cabildo indígena.

El material permanece a la intemperie en deterioro progresivo

Obras de drenaje

En la conducción principal (entre el kilómetro 5+950 y el kilómetro 8+950) a lo largo del tramo se ejecutaron algunas obras de drenaje (alcantarillas, cunetas, canales y revestimientos en piedra) ante el vencimiento de los cierres ambientales. Sin embargo solo se ha realizado la explanación a nivel de rasante faltando todas las actividades de obra para la instalación de la tubería de acero reforzado de 54 pulgadas.

“Por deficiencias en la planeación de las obras de drenaje puede conllevar a la pérdida de la inversión cuando se reanuden las obras”, anotó el equipo auditor.

Según la CAM, debían construirse disipadores en concreto reforzado como los construidos. La ADR admitió que se cambiaron las especificaciones, lo que redujo la inversión en un 32,5%. Sin embargo aseguró que en desarrollo de las actividades pendientes, tendrá en cuenta las especificaciones técnicas para mitigar el desmonte de las estructuras.

Dobles pagos

En ejecución del contrato se pagó el transporte del material proveniente de las excavaciones de la conducción principal con distancias mayores a las reales, lo que implicó el pago de un mayor valor.

Además, se pagó el doble del material granular para conformar la ataguía principal para desviar el río Negro de Narváez y ejecutar las obras en la margen izquierda de la captación del distrito. Igualmente se duplicó las cercas de alambre y estantillos en la bocatoma.

Se canceló tubería en PVC en sitios en donde no se hizo excavación ni rellenos. En otros casos se pagó la tubería que ya había sido instalada y pagada con el anterior contrato.

Estas actividades generaron pagos injustificados por 1.024 millones de pesos, que se pueden configurar como un detrimento patrimonial. Aunque la entidad dio las explicaciones del caso, la auditoría mantuvo la observación con la posible incidencia fiscal y disciplinaria.

Cierre ambiental

Estando vigentes los permisos y licencias otorgados por la CAM el contratista volvió a tramitarlos incurriendo en mayores costos y en pérdida de tiempo. Entre otros la concesión de aguas superficiales, ocupación de cauces, lechos, aprovechamiento forestal y compensaciones ambientales. En estos trámites se gastaron 594 millones de pesos. Si se hubiera asegurado el traspaso de esos permisos, como era lo procedente, se habría ahorrado la mencionada suma. Tampoco se hizo.

La entidad, admitió el hecho, pero advirtió que existían aspectos legales y jurídicos que implicaban un riesgo de asumir permisos con procesos sancionatorios abiertos no imputables al antiguo Incoder y a la actual Agencia de Desarrollo Rural que lo reemplazó.

En las condiciones en que quedó el proyecto no es posible realizar ninguna prueba hidráulica en los tramos de la tubería instalados, como lo recomendó la Sociedad Colombiana de Ingenieros, generando la misma incertidumbre.

Las enormes dificultades técnicas y financieras no garantizan que pueda terminarse a corto plazo, según el examen del organismo fiscalizador. ¿Otro elefante blanco?

La  firma del último contrato, actualmente en liquidación y la obra quedó inconclusa

El primer contrato

El contrato inicial distinguido con el número 695 fue adjudicado el 5 de noviembre de 2009 al consorcio Interriego por un valor de  78.652 millones de pesos y un plazo de 25 meses. La obra inició el 19 de febrero de 2010 con un plazo de ejecución de 25 meses.

El consorcio estaba conformado por las firmas Mondragón Soluciones sucursal Colombia con el 53 % y H&H Arquitectura, socia del grupo Nule, con el 43%.

Cinco años después el proyecto quedó ejecutado en un 47 por ciento y las  inversiones alcanzaron los  95.000 millones de pesos. De éstos el Gobierno Nacional aportó 55.000 millones  y la Gobernación del Huila colocó otros 40.000 millones con recursos de vigencias futuras.

Finalmente el primer contratista se ‘embolsilló’ 12.750 millones de pesos que recibió como anticipo y despareció. Hoy es objeto de un proceso fiscal y de un proceso de reparación.

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