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Huila paralizado

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Huila paralizado

Por: Eduardo Gutiérrez Arias

Después de los tremendos líos que le han generado a la economía huilense  los derrumbes en el sector de Pericongo en la carretera entre Altamira y Timaná, ahora se suman dos nuevos derrumbes, uno en la vía entre Gigante y Garzón y otro en la vía que conduce al municipio de Colombia. De manera que el departamento se encuentra paralizado por el colapso en sus principales carreteras. En esencia no son problemas generados por la naturaleza como podría pensarse y como pretenden hacerlo ver las autoridades, sino problemas generados por la corrupción que impera en el Estado, la mala planeación en la construcción de las vías, la falta de auditorías y control en los contratos entre el sector público y las empresas constructoras. En el caso de Pericongo, tema sobre el cual escribí un artículo para La Nación en abril del 2018 con el título “Pericongo, otro trancón huilense”, el problema principal ha sido la iliquidez de la empresa “Aliadas para el Progreso” que tiene el contrato de la proyectada superavenida entre Espinal, Neiva y Mocoa, que viene siendo incumplido y sobre el cual se adelantan trámites de liquidación y selección de nuevo contratista.

La Carretera entre Gigante y Garzón colapsó por un derrumbe en una de los tramos construidos por Emgesa para reemplazar las partes de la vía que inundo la represa del Quimbo. Que se desbarranque un pedazo de carretera recién construida es demostración que los estudios de ingeniería, los diseños y la misma construcción, presenta fallas protuberantes que el Estado recibió sin objeciones y que hoy los huilenses debemos sufrir, como todos los demás males que nos ha ocasionado esta obra impuesta por el presidente Uribe en su segundo mandato contra la opinión adversa de la mayoría del pueblo opita.

La carretera Neiva, Baraya, Colombia ha sido en esencia una trocha por la que transitan con inmensas dificultades y riesgos los habitantes de esta parte nororiental huilense. Al llegar al casco urbano de Colombia, la vía cruza un puente sobre el rio Ambicá cuyos cimientos permanentemente son socavados por el rio al igual que un tramo de la misma que también es afectada con frecuencia en sus grandes crecientes. El problema de ahora es que cerca de 150 metros de carretera  fueron destruidos por la última avalancha del Ambicá. La incomunicación que nos generan  las permanentes afectaciones en las principales carreteras del departamento nos deja atraso y pérdida de competitividad. Es la consecuencia de elegir politiqueros y corruptos cada 4 años.

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