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A pesar del pesimismo nacional

A pesar del pesimismo nacional
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A pesar del pesimismo nacional
Jose Joaquin Cuervo Polanía

Por: José Joaquín Cuervo

No todo está perdido, sigue habiendo razones para el optimismo: se sigue luchando, se sigue gestionando, se sigue reivindicando al Huila en las compensaciones que aún nos debe el Quimbo, se sigue reclamando vehemente por las vías que nos debe la Nación, se sigue trabajando por enderezar el rumbo. Nuestro objetivo primordial debe ser el mejoramiento en la competitividad y en la productividad que redunde en beneficio de los más necesitados.  No se puede postergar ese ímpetu de las nuevas generaciones de buscar unidad en medio de las diferencias, en atacar de raíz los antivalores  pero respetando el disenso.  Son muchas las voces  que en las distintas regiones del Huila claman por diferenciarnos  territorialmente de una Colombia dividida y polarizada; deberíamos hacer énfasis en lo que nos une y no en lo que nos separa.  Por citar sólo algunos ejemplos,  hemos encontrado que todos queremos que se le de prevalencia al campo: Todos están de acuerdo con el desarrollo integral. Todos saben que la inversión en el campo termina redundando en beneficio de todos.  Todos están de acuerdo que es muy bueno privilegiar a las empresas y al sector industrial del Huila, si ello se ve reflejado en beneficios de empleo y bienestar para todos.

Si de buscar lo común en medio de lo múltiple se trata,  habría que decir que los huilenses y sobre todo los que más han sido  azotados por la violencia reclaman en común por la paz. Quieren  actualizar la esperanza de los bienaventurados que trabajan por la paz, pero también saben que el dilema de paz o continuación del conflicto pasa por reclamar una paz sin impunidad.

La unidad está en trabajar  transformando  odios a partir del acercamiento y el conocimiento del otro, reconociendo las diferencias sin volvernos enemigos, reconociendo que todos nos pueden enseñar, que entre todos los huilenses podemos lograr un desarrollo sostenible y sin exclusiones. No es tiempo de dividirnos, no es tiempo de excluir y de declarar enemigos por razones políticas.

En tiempos de un país polarizado podríamos decir  que el Huila quiere ser un territorio privilegiado de unidad: Donde escuchemos a los verdes y a los rojos, a los azules.  Que busquemos lo bueno de la economía naranja y de la economía variopinta de colores: llamadas así por su enfoque ambiental y creativo.

Un llamado a detener la polarización que desde el centro nos invita  a pelear y a dividirnos: por el Huila vale la pena que entre todos  hagamos un acuerdo sobre lo fundamental, con gestos de insatisfacción, de rebeldía, de avanzada. Todo por nuestro amado Huila.

 

 

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