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El Grupo Aval, Odebrecht y la política

El Grupo Aval, Odebrecht y la política
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El Grupo Aval, Odebrecht y la política

Por: Eduardo Gutiérrez Arias

El escándalo de Odebrecht va pasando sin pena ni gloria. Esta empresa brasilera, aliada a dos empresas colombianas, Corficolombiana del grupo AVAL, el conglomerado financiero más poderoso del país de propiedad de la familia Sarmiento Angulo, y el grupo Solarte una importante empresa de ingeniería, sobornaron a funcionarios para obtener el contrato de la Ruta del Sol II. También financiaron las campañas presidenciales del Uribista Oscar Iván Zuluaga y de Juan Manuel Santos en las elecciones del 2014. El escándalo nació cuando el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, dio a conocer la investigación sobre sobornos a presidentes y altos funcionarios en 10 países latinoamericanos, para la obtención de contratos de obras de infraestructura. En Colombia, tanto el grupo AVAL, cuya cabeza principal es Carlos Sarmiento Angulo, como el grupo de los Solarte, han querido pasar de agache y hacernos creer a los colombianos que el único responsable de los sobornos y delitos fueron los funcionarios de Odebrecht. Pero resulta que en el consorcio que armaron, estos tenían un poco más del 60%, el grupo Aval un poco más del 30% y los Solarte el 5% y en el mundo de los negocios todos los socios financian proporcionalmente los gastos y se informan sobre aquello que afecta en cualquier proporción sus ganancias.

Lo que queda claro es que la corrupción, que según el contralor anterior Edgardo Maya, nos hace perder a los colombianos cada año cerca de 50 billones de pesos, tiene como principales responsables a  grandes empresarios del país. Ellos son el verdadero poder detrás del poder. Ellos financian las campañas a la Presidencia, al Congreso y a la Gobernaciones. De manera que por la corrupción en Colombia no hay que pedirle cuentas sólo a los políticos y altos funcionarios del Estado, sino también a los grandes grupos económicos. Pero su poder es tan grande que muy pocos se atreven a denunciarlos y pedirles cuentas. Ellos rotan su talento humano más calificado entre la dirección de las empresas y los altos cargos del gobierno como el caso de María Lorena Gutiérrez, quien salto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo a la Presidencia de Corfiicolombiana del grupo Aval. Y no creamos que cuando pasan de la empresa privada a un cargo público, van a defender el interés general de la sociedad. Defiende es el interés del grupo económico al que pertenecen como sucedió con Néstor Humberto Martínez quien como Fiscal General de la Nación se dedicó a proteger los intereses del grupo AVAL.

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