INVESTIGACIÓN

El Huila está invadido del prohibido pez basa      

 A pesar de estar prohibido su cultivo, la producción en estanques secretos se multiplicó. El pangasius, se vende como bagre o capaz, al detal o al por mayor, sin ningún control. Un atractivo negocio que crece en la clandestinidad.
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El Huila está invadido del prohibido pez basa      
El pez basa o pangasius volvió a invadir el mercado. Hoy se vende sin control al aire libre y en plazas de mercado.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

Aunque está proscrita desde hace varios años, la siembra, cultivo y comercialización del pez basa, una especie altamente depredadora, volvió a reactivarse y hoy inunda los mercados locales.

Una falsa expectativa, liderada por la Aunap, al anunciar un proyecto experimental en la concentración agrícola Jorge Villamil Ortega disparó la proliferación de esta actividad que se intensificó en secreto en numerosas fincas del Huila.

El pez basa, de origen asiático, puede alcanzar una longitud máxima de 130 centímetros y pesar 44 kilos. Como un gran depredador puede alterar el ciclo biológico de las demás especies nativas.

El Instituto Humboltd lo clasificó como alto riesgo ya que amenaza la biodiversidad local, altera la cadena trófica, la hibridación, introduce agentes patógenos desconocidos y afecta el material genético.

Por el alto riesgo que representa, el Ministerio de Medio Ambiente lo categorizó como especie invasora y prohibió su introducción al país.

En el 2013, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) negó la licencia (Resolución 0389) y descartó  de plano el permiso para ensayos biológicos en condiciones controladas mediante el sistema de cultivo en estanques en tierra que se proyectaba ejecutar en Aipe (Huila).

Además, declaró la inviabilidad técnica del proyecto por los altos riesgos que representaba la importación de especies exóticas al país.

Alto riesgo

En la actualidad está prohibida la introducción al país de parentales, especies, subespecies, razas, híbridos o variedades foráneas con fines de cultivo, levante, control biológico, reproducción o comercialización, para establecerse o implantarse en medios naturales o artificiales.

Aun así, la producción y venta de esta especie invasora se continúa adelantando en secreto en varios municipios del Huila, entre ellos Aipe, Baraya, Garzón, Gigante y Tesalia. También en Planadas, Natagaima y otros municipios del sur del Tolima.

“Hoy los cultivos están extendidos en varios departamentos, esto es una realidad, el Huila está inundado de pez basa”, comentó un empresario dedicado a la comercialización piscícola.

“La introducción de  estas especies exóticas y de carácter invasor amenazan seriamente la conservación de la biodiversidad de la región, patrimonio natural del país”, precisó el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en un concepto técnico que frenó el proyecto.

En su criterio, el riesgo de invasión es extremadamente alto, con un costo ambiental incalculable para la fauna íctica nativa que utiliza estas áreas como zonas de reproducción y crecimiento.

La invasión

La especie invasora fue introducida al país con fines ornamentales. Al Huila, llegó procedente de Centroamérica con este fin. Ahora, los zoocriaderos  clandestinos se han multiplicado con fines estrictamente comerciales y operan en lagos en tierra en numerosos municipios.

Sin embargo, la comercialización del pez basa se realiza abiertamente en los mercados locales, en los centros de distribución minorista como Mercaneiva y las plazas de mercado.

La especie peligrosa la venden como bagre o como capaz o capaceta, con precios inmensamente superiores, lo que se ha convertido en un atractivo negocio.

Algunos pequeños distribuidores la adquieren clandestinamente a industriales furtivos para la venta en especie. También se distribuye en los restaurantes donde se venden en filetes y medallones.

“Ese pescado es barato, él es una especie de bagre y se vende más barato, es el mismo basa como se conocen en China, pero es el mismo pangasius”, explicó el empresario quien pidió reserva de su identidad por tratarse de una actividad no autorizada.

El pequeño comerciante comercializó en promedio 13.000 kilos de basa en los últimos cuatro meses, con destino a otros mercados nacionales. Otros, con camiones propios y permisos mueven mucho más toneladas.

El negocio

“En  Colombia un kilo de bagre real del río Magdalena auténtico vale 22.000 pesos, y un kilo de panga o basa vale 7.700 pesos, a eso se vende al por mayor, entonces la diferencia es como del cielo a la tierra”, explicó el comerciante.

“Normalmente, la arroba de basa vale 60.000 mil pesos, es decir, 4.800 pesos el kilo, a eso la están vendiendo, y, sin vísceras. Incluso se consigue a menos. Hace un mes compré 600 kilos de basa a 3.000 pesos y los vendí a siete mil”, explicó.

Si se vende el pez basa como si fuera bagre o capaz, en la cadena minorista, las ganancias son inmensamente superiores. En Mercaneiva y Surabastos se consigue desde 5.000 pesos la libra o diez mil pesos el kilo. Un pez basa de dos meses, puede costar entre 20 y 25 mil pesos.

En un restaurante le venden una rodaja de basa como si fuera bagre a 27.000 pesos cuando el kilo vale siete mil.

En secreto

“Aquí en el Huila hay gran cantidad de basa. Como este es un mercado clandestino, no es fácil conocer los lugares de producción. Para comprarlo hay que seguir todo un ritual, primero averiguan quien es usted, y cuando verifican quien es y en que anda, entonces le hacen el negocio”, confesó el empresario.

“Hay muchos piscicultores que están produciendo basa y que la venden a pequeños distribuidores. El pez basa es obtenido en medios artificiales no naturales, pero es un riego”, admitió.

Otra parte del negocio también son los peces ornamentales, cuando usted compra tiburoncitos, no le venden tiburoncitos sino basa.

“Un vecino tiene un estanque con basa, los pescados tienen siete meses y ya pesan dos kilos, ese animal rinde muchísimo”, afirmó.

En su criterio, una promesa electoral, disparó la siembra. Según la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), en el Huila se autorizó un cultivo experimental en Gigante (Huila) para determinar la conveniencia del cultivo de Pangasius en ambientes controlados.

La iniciativa, curiosamente, fue avalada por el Instituto Alexander Von Humboltd, el principal opositor, para estudiar el sistema productivo de estanques en tierra y bioensayos de esta especie exótica, actualmente prohibida.

Camuflado con especies nativas el pez basa se vende como bagre o capaz.

Amenazas y bondades

El pez basa es nativo del delta de los ríos Mekong (China) y Chao Phraya (Tailandia).

A escala global se reconoce que una vez introducida o trasplantada a nuevos ecosistemas naturales puede representar serios riesgos, según el estudio del Instituto Humboltd.

La especie tiene una esperanza media de vida (20 años), capacidad de reproducción en cautiverio, cantidad de huevos (50.000), rápida eclosión y número de desoves en cada estación reproductiva.

Según la Aunap, el mercado mundial de Pangasius representa cerca de US$1.800 millones, de los cuales Colombia importa cerca de US$100 millones anuales, que equivalen a 50 mil toneladas de peso vivo. En su criterio, la producción de Pangasius permitiría dinamizar la actividad acuícola.

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