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¿Puede una mujer embarazada convivir con un gato?

La toxoplasmosis en una de las enfermedades a la que más le temen las embarazadas. Muchas de las mujeres la asocian directamente con los gatos. Aquí resolveremos algunas inquietudes que le ayudar a aclarar esta especulación.
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¿Puede una mujer embarazada convivir con un gato?

Maria Camila Manrique T.

Paginasocial@lanacion.com.co

Muchas suposiciones rondan tras la convivencia de una mujer en estado de embarazo y un gato; la más frecuente es que el contacto con el felino puede producir que la mujer obtenga una enfermedad conocida como toxoplasmosis.

La toxoplasmosis se desarrolla una vez se activa el toxoplasma gondii, un parásito que puede contraerse tras manipular la tierra del jardín sin guantes, por beber agua sin filtrar o por consumir vegetales mal lavados o carnes mal cocidas, entre otros factores. Esta enfermedad puede provocar desde retraso en el crecimiento intrauterino, bebés con bajo peso, a malformaciones, daños oculares o, incluso, un aborto. }

¿Puede una mujer embarazada convivir con un gato?, respondiendo a la pregunta, el gato es considerado el mayor transmisor de esta enfermedad, pero es importante aclarar que el parasito se encuentra en las heces del animal, no en el pelo como muchas personas creen. Lo que significa que no hay necesidad de separar a una mujer embarazada de un gato, solo se deben tomar medidas de precaución para no contraer la enfermedad.

El principal consejo para evitar obtener la enfermedad es evitar la limpieza de las cajas donde el gato deposita las heces y debe pedir a alguien que lo haga diariamente con agua hirviendo para desinfectarla y también evitar realizar trabajos de jardinería sin guantes, ya que los parásitos de sus heces pueden desplazarse con el viento y depositarse en otros lugares cercanos.

El toxoplasma gondii es una de las infecciones más comunes a nivel mundial.

Otra de las recomendaciones para impedir que se transfiera el parasito de la toxoplasmosis es que el animal no salga de casa y lograr que no toque la comida de las personas, lavarse las manos a menudo y siempre antes de preparar alimentos, evitar los lametones, entre otras cosas.

Según la revista Ser Padres, el ginecólogo verá si la embarazada tiene anticuerpos frente a la toxoplasmosis y, en caso afirmativo, ya está protegida. El veterinario debe analizar si el gato puede transmitirla.

Una mujer previamente contagiada que se embaraza no tendrá problemas porque su sistema inmunológico mantendrá contenida la infección, dijo Rima McLeod, directora del Centro de Toxoplasmosis de la Universidad de Chicago a The New York Times. Ella transmitirá esa inmunidad al feto.

No hará falta, pues, que tomes distancia de tu mascota: bastará con que te alejes por completo de su caja de arena. En todos los casos, las embarazadas deben ser monitoreadas mensualmente por sus ginecobstetras porque hay mucho riesgo en el ambiente.

 “El PARÁSITO se encuentra en las heces del animal, no en el pelo como muchas personas creen”

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