INTERNACIONAL

Crisis en Venezuela

Cómo es una noche de fiesta en Caracas, una de las ciudades más peligrosas del mundo. Con sus calles desiertas y mal iluminadas, Caracas muestra de noche una imagen fantasmagórica.
1/3
Crisis en Venezuela

 

Aún queda gente dispuesta a divertirse por la noche en la capital de Venezuela.

Son pocos quienes se atreven a transitar por ella después de que se ponga el sol. Solo automóviles dispersos y peatones que aprietan el paso se distinguen en medio de la oscuridad.
La crisis económica que sufre Venezuela y el peligro de moverse por una ciudad con una de las tasas de homicidios más altas del mundo han hecho languidecer la vida nocturna de una capital que un día fue una de las más vibrantes de América Latina.
Pese a todo, como es lógico, aún queda gente dispuesta a divertirse por la noche en la capital de Venezuela y algunos lugares en los que hacerlo.
«Esto antes estaba lleno»
Las Mercedes, en el este de Caracas, ha sido tradicionalmente uno de los más concurridos en las noches de los fines de semana.
La joven doctora Carwin Silva ha elegido el Barriott, uno de los locales de la zona, para celebrar junto a un grupo de compañeros de su trabajo en un hospital público que les faltan solo cien días para completar su especialidad y convertirse en obstetras plenamente cualificados.
Barriott es una discoteca con restaurante y varios ambientes a cuya entrada se congrega gente bien vestida y camionetas de alta cilindrada.
También hay grupos de niños que revolotean en torno a los grupos de noctámbulos pidiendo limosna.
A la entrada, se pasa un control de seguridad. Un hombre registra concienzudamente a los
varones. Una mujer hace lo mismo con ellas. La seguridad es casi una obsesión.
Pero los asiduos dicen que el local ya no se llena como antes de la crisis.
«Aquí antes casi no se podía entrar y estábamos apretados unos contra otros»
Sea como sea, Carwin y sus amigos disfrutan en Barriott compartiendo los tragos de una botella de ron por la que han pagado 300.000 bolívares, unos US$15. Es mucho más que su salario mensual en el hospital, pero como casi todos los empleados públicos venezolanos, Carwin complementa sus ingresos con otros trabajos.

Sin tráfico ni gente, Caracas luce por las noches un aspecto casi fantasmagórico. 

Todavía queda mucho dinero
En el espacio habilitado para fumadores, donde la música llega amortiguada y permite conversar, Ernesto charla con el periodista foráneo.

«Los extranjeros se sorprenden cuando ven las tremendas rumbas (fiestas) que hay aquí».
¿Cómo es posible en medio de la grave crisis económica?
Ernesto afirma que «en Venezuela todavía queda mucha gente con mucha plata, sobre todo en Caracas».
A él, sin embargo, las cosas le van cada vez peor.
Dueño de una empresa de suministros médicos, el Estado y su red hospitalaria habían sido hasta ahora sus principales clientes.
«Pero con el cuento de las sanciones mis proveedores de Estados Unidos ya no quieren hacer negocios conmigo», cuenta.

Opciones de bajo coste
Entre los muchos que no pueden permitirse lo que cuesta «rumbear» en Las Mercedes se abren paso otras modalidades de diversión nocturna.
Al recorrer barrios céntricos y de corte más popular, como La Pastora, uno encuentra en muchas esquinas reuniones callejeras improvisadas de vecinos que comparten la agradable brisa de la noche caraqueña, una botella de algún licor barato y la música, casi siempre reguetón, que emana de los altavoces del auto de alguno de los presentes.
Convertir el vehículo en el centro de ocio se ha convertido en una alternativa y hay puntos de reunión muy concurridos.
La inseguridad disuade a muchos de salir por las noches.
A las 9 de la mañana del día siguiente, las calles seguían llenas de gente en lo alto de San Agustín.

Tomado de BBC NEWS

“La crisis económica que sufre Venezuela y el peligro de moverse por una ciudad con una de las tasas de homicidios más altas del mundo han hecho languidecer la vida nocturna”

 

Comentarios

Comenta con tú facebook


Powered by
Arriba