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La prima extra que propone Uribe

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La prima extra que propone Uribe

Germán Palomo García

El gobierno emitió un concepto negativo a la propuesta del Senador Alvaro Uribe Vélez de crear una prima extra para los trabajadores con hasta 3 salarios mínimos legales vigentes. Según análisis del Ministerio de Hacienda, y de acuerdo con los días de beneficio incorporados en el proyecto y según los distintos tamaños de empresas, los empleadores necesitarían 1,8 billones de pesos para pagar dicha prima. Por esto y otras razones como el efecto inflacionario y el aumento de la informalidad y el desempleo, El Consejo Gremial Nacional ya había expresado su preocupación cuando en el Senado se le dio aprobación al proyecto en segundo debate. Ahora, aparece un actor más en la escena y son las Cajas de Compensación Familiar cuando se preguntó de dónde saldría el dinero para implementar la prima extra y alguien mencionó que una de las fuentes de financiación de esta prima, en caso de aprobarse, serían los recursos que se transfieren a estas instituciones que, en palabras de la directora de Asocajas, la asociación que las aglutina, Adriana Guillén, podría tener un efecto perverso pues con este costo adicional se reduciría el número de trabajadores contratados formalmente. Además, según Asocajas, “Esos recursos tienen una destinación específica y están comprometidos para los trabajadores en muchos frentes, salud, vivienda, educación, recreación”, y, en palabras suyas, calificó la medida de populista y comparó lo que recibe, en promedio, en subsidio, un trabajador de menos de 4 salarios mínimos con dos hijos que llega a $800.000. Con esta prima, el mismo trabajador vendría a recibir 142.000 pesos por lo que dejaría de recibir 600.000 pesos en cuota monetaria. El momento tampoco es el adecuado. Hace cinco periodos que la tasa de desempleo viene subiendo y no se ha explicado por el gobierno por qué persiste este fenómeno. Lo cierto es que volvimos a los indicadores de dos dígitos y la informalidad tampoco disminuye. Nadie se opondría a que los trabajadores ganen más si aumentan su capacidad de compra, pero cuando la fuente de este aumento proviene de beneficios que ya cuentan los beneficiarios que llegarían a más de 6 millones de trabajadores, hay que pensarlo mejor. Aunque las cajas no se acabarían, como piensan muchos, sí reducirían mucho su oferta de servicios y llegaría a que muchas no se justificarían lo que las llevaría a una revisión de sus estructuras organizacionales y, claro, de sus inversiones.

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