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Ordenar la casa

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Ordenar la casa
Piero Emmanuel Silva Arce

 

Piero Emmanuel Silva Arce

Estos últimos días los medios de comunicación colombianos han estado cacareando sobre el apoyo del gobierno venezolano a algunos grupos armados como el ELN y las disidencias de las Farc. Según las noticias, la ayuda a estos grupos ilegales haría parte de un plan estratégico del gobierno encabezado por Maduro para desestabilizar al “paraíso” llamado Colombia. A pesar de los rumores, es verdad que no hace falta el poco ingenio del presidente del vecino país para descolocar la institucionalidad de este lado, para ello basta la poca imaginación y las pésimas decisiones del presidente Duque, el cual es un Maduro chiquito porque no solo carece de inteligencia, sino que, además, no cuenta con la autonomía necesaria para gobernar.

Reproducir este tipo de información tergiversa la realidad colombiana, pone el foco del problema donde no debería estar, alimenta un conflicto entre Estados en un momento de mucho nerviosismo en las fronteras y no permite afrontar las causas que producen los problemas asociados a la desestabilización. Primero hay que aclarar que estos grupos nacieron en Colombia, se reprodujeron en Colombia y siguen ocupando porciones importantes del territorio nacional; antes de mirar hacia las fronteras deberíamos preguntarnos: ¿dónde se encuentra el Estado colombiano? ¿Existe el Estado colombiano? en caso de existir ¿a quién le sirve el Estado en Colombia? ¿La institucionalidad colombiana está al servicio de sectores privados y particulares? ¿No debería estar al servicio del bienestar general? Tratar de responder a estas preguntas significa analizar primero lo que está ocurriendo aquí antes de correr a ver las responsabilidades ajenas, algo, por cierto, muy característico en la impulsiva y violenta sociedad colombiana.

Ahora resulta que la incapacidad del Estado colombiano debe resolverla el Estado venezolano, lo cual es inaudito no solo en términos discursivos sino reales. La primera tarea que cumple cualquier Estado que sea digno de llamarse así es proteger la vida de los ciudadanos y ejercer control efectivo sobre su territorio –es lo que se llama soberanía –, en nuestro caso no se cumple ni la una ni la otra. Además de estas carencias, que son graves, se está atizando cada vez más el problema a nivel internacional con Venezuela, las operaciones en la frontera se intensifican y el ambiente cada vez se caldea más debido a aquellos que no les basta una guerra interna, ahora quieren trascender los límites nacionales para aumentar el odio de sus ciegos seguidores. Primero es necesario equilibrar la casa para vivir en el vecindario.

Investigador del grupo Estudios Políticos

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