INVESTIGACIÓN

Polémica por ensayos para legalizar el pez basa

 En medio de un mercado saturado por la producción clandestina del pangasius, el Instituto Von Humboltdt precisó los alcances de un convenio para evaluar la posibilidad de legalizar esta especie invasora con fines comerciales.
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Polémica por ensayos para legalizar el pez basa
Revive la polémica por la producción del pez basa (pangasius) considerada especie invasora. Archivo Sergio Reyes.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

Un proyecto piloto para examinar la eventual legalización del peligroso pez basa (pangasius) con fines comerciales, anunciado el domingo pasado en LA NACIÓN por el director de la Aunap, Nicolás Ignacio del Castillo, desató una polémica nacional.

Según el funcionario, el experimento se realizará en poco tiempo, en ambientes controlados y bioseguros para estudiar la conveniencia de su introducción y producción en el país, como una nueva alternativa comercial para los piscicultores.

Los ensayos se harán en la Estación piscícola de Gigante (Huila) y en la costa en la Estación de Repelón (Atlántico), con el acompañamiento de la Universidad Surcolombiana y la Universidad de Córdoba.

El nuevo experimento, surgió como producto de un convenio de cooperación firmado en julio pasado, un año después de una promesa que realizó el presidente Iván Duque durante un taller realizado en octubre de 2018 en Garzón (Huila).

“La Aunap y el Instituto Von Humboltdt, con el fin de responder a las nuevas dinámicas del sector acuícola, analizará (sic) minuciosamente los posibles riesgos frente a la entrada de esta especie exótica al país, se investigará controles de escape al medio natural, riesgo de hibridación, o si puede llegar a ser un depredador peligroso de especies nativas colombianas, en cuyo caso se tendrán que tomar las medidas preventivas correspondientes”, precisó la Aunap.

No obstante, el director encargado del Instituto Van Humboldt, Hernando García Martínez, precisó que el convenio no está relacionado con el pangasius.

“El convenio responde a nuestra obligación misional de promover, realizar y coordinar investigación que contribuya al conocimiento, conservación y uso sostenible de la biodiversidad como un factor de desarrollo y bienestar de la población colombiana, pero no tiene nada que ver con el pangasius, no sé qué fue lo que pasó. Es un convenio marco de cooperación entre las dos instituciones”, precisó el experimentado biólogo.

“Por su naturaleza jurídica, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt no es autoridad ambiental, por lo tanto no “autorizó por primera vez, la realización de experimentos pilotos, orientados a su legalización”, expresó García Martínez.

“Este es un tema que es del resorte de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap). El Instituto van Humboldt, no autoriza la producción en laboratorio del prohibido pez basa, mejor dicho, esa autorización, que no sé si existe, yo diría que no existe, no la daría el Instituto Humboldt; la autorización la tendría que dar la autoridad competente, la Anla, o el Ministerio del Medio Ambiente, pero no el instituto”, precisó García Martínez, quien asumió el cargo el 2 de septiembre pasado.

“El convenio que en toda su extensión, oiga este dato, no menciona el pangasius, no lo menciona. El convenio desde la primera hasta la última palabra, no menciona el pangasius”, insistió el funcionario en declaraciones a LA NACIÓN.

Primeros ensayos

El director de la Aunap confirmó que el proyecto experimental se realizará “in house” en laboratorios en tierra con el acompañamiento y soporte académico de las dos universidades, en un horizonte de varios años. Sin embargo la meta es entregar los primeros resultados mayo de 2020 aproximadamente.

La demora está en la adquisición de los reproductores. El convenio tampoco contempló la importación de padrones para el proyecto piloto.

“Es que eso tampoco nos corresponde, para eso hay una institucionalidad, para eso están las instancias para decidir cuáles son los riesgos y si eso es posible o no es posible”, explicó el director encargado del Instituto Humboldt.

El permiso, según la Aunap, se gestionará ante la Anla. El trámite durará dos meses.

La cooperación

El convenio marco de cooperación distinguido con el número 19-118 fue firmado el pasado 25 de julio entre el director de la Aunap Nicolás Ignacio del Castillo y la directora del Instituto  Brigitte Baptiste Ballerra.

El convenio a dos años, fue uno de los últimos actos administrativos que suscribió la reconocida bióloga bogotana antes de dejar el cargo, en agosto pasado para asumir la rectoría de la de la Universidad EAN (antes Escuela de Administración de Negocios)

La funcionaria laboró en la entidad hasta agosto pasado cuando se retiró por “razones personales”  después de 18 años en la entidad, nueve de ellos en la dirección general de la prestante institución dedicada a la investigación científica.

Según el documento, la finalidad de la alianza es, entre otras, “realizar investigación que aporte información para robustecer procesos de piscicultura con especies de peces continentales nativas como evaluación científica de la introducción y potencial riesgo de especies de peces exóticos”.

“En segundo lugar el instituto y la Aunap están trabajando en forma conjunta en varios temas estratégicos para el país porque necesitamos que la biodiversidad nativa sea un factor de competitividad que requiere el país que su desarrollo se soporte cada día más en la biodiversidad.

“En sentido- añadió- estamos trabajando muy fuerte con la Aunap en investigación y en la identificación de muchas especies nativas que son claves para que los piscicultores tengan otras oportunidades.

“Hemos venido construyendo de la mano con el Ministerio del Medio Ambiente, con el Ministerio de Agricultura y de la Presidencia de la República como diagnosticar bien el tema del pangasius en Colombia, donde el instituto tendrá un rol acorde con sus competencias.

Ensayos frustrados

Un concepto de la entidad, frustró en dos ocasiones la producción legal de esta especie, hoy extendida en estanques clandestinos.

La introducción y zoocría de parentales de pangasius con fines comerciales ya se intentó en el pasado reciente. El proyecto se pretendía experimentar en estanques en tierra en la piscícola Piedra Pintada en el municipio de Aipe (Huila).

El 17 de abril de 2012, el Instituto Von Humboldt, en un concepto técnico, se opuso a la introducción y experimentos con esta especie invasora.

Los resultados de la valoración del riesgo realizada en el 2011 por la entidad, concluyeron que dicha especie es «de alto riesgo (se prohíbe su ingreso)».

El instituto conceptuó en esa época que tanto los aspectos biológicos del pangasius (historia de vida) como los hábitos alimenticios (carnívoro) “puede llegar a tener un impacto alto en ecosistemas tropicales, debido a la alta similitud de hábitat, la ausencia de depredadores naturales y el alto riesgo de hibridación que se puede llegar a presentar».

La Anla,  consideró hace seis años que la introducción de esta especie exótica presentaría afectación sobre la biodiversidad y funcionalidad del ecosistema, dado su potencial de invasor, carnívoro, reproducción inducida con aplicación de hormonas.

Adicionalmente, la misma autoridad ambiental, avivó la controversia sobre la sostenibilidad ambiental del Pangasius debido a las altas concentraciones de arsénico, mercurio y DDT encontradas en el agua y trazas de estos elementos en el animal.

El estudio no concluyente revelado en esa época por la Anla señaló que la introducción de esa especie de pangasius “puede afectar o causar daño grave e irreversible al medio ambiente y a la salud de las personas”.

El 19 de marzo de 2013 la Anla declaró la inviabilidad técnica del proyecto  por los altos riesgos que se asumen con la importación de la especie exótica (Concepto Técnico 1162 de 2013).

La Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos con el apoyo de la Dirección de Asuntos Ambientales Sectorial y Urbana y la Dirección de Gestión Integral de Recurso Hídrico del Ministerio de Ambiente, respaldó esa decisión.

En su concepto, el estudio inicial no fue suficiente ni concluyente, frente a la amenaza que constituye para la biodiversidad asociada a la cuenca del río Magdalena la introducción de esta especie. La polémica está que arde.

La invasión

Lo sorprendente: la proliferación de los cultivos del pez basa en estanques clandestinos reportados por LA NACIÓN, sigue sin control.

“Hemos estado buscando que hay datos reales de esa proliferación, hay voces que lo señalan, pero no lo hemos visto. Ese es un negocio ilegal en este momento. No conozco los datos ni las cifras, ni está documentada a través de una instancia oficial”, aclaró el García Martínez.

“Pero si hay un mensaje. La piscicultura del pangasius no está autorizada. El país está discutiendo si es posible o no es posible y para eso están las entidades que tendrán que emitir un concepto o una autorización, pero no es el instituto. Mi mensaje es que no es legal”, concluyó el funcionario.

Los peligros

“No sé qué peligros pueda representar el cultivo porque nosotros no trabajamos el cultivo de peces. Pero cuando una especie es introducida, el riesgo está en la liberación no voluntaria de esa especie a un hábitat natural y las consecuencias que podría tener sobre la biodiversidad en ese sistema. Sabemos que está prohibido en el país y por lo tanto, no sabemos con datos oficiales, el nivel de funcionamiento de los cultivos en el Huila. De eso no tengo datos ni cifras”, anotó García Martínez.

“En el caso del pangasius, es una especie que en un momento determinado podría implicar riesgos en un medio natural. Entonces la recomendación del instituto no está centrada tanto en el cultivo sino que esa especie no vaya a ser liberada en medios naturales. Y eso lo tendrá que interpretar la autoridad competente. El cultivo del pangasius no está autorizado en Colombia”, remató el director de la entidad en medio de la polémica.

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