SUR COLOMBIANO

“Libertad para Margarita”

Esta es la insólita historia de una joven estudiante en San Agustín, a quien una Juez envió a la cárcel tras verse comprometida en el robo de artículos de aseo en un supermercado, que no superan el valor de $27 mil. En el pueblo aseguran que es inocente y piden libertad inmediata para ella.
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“Libertad para Margarita”
Margarita Males cumplió hace una par de meses 18 años de edad, y se encuentra recluida en la Cárcel de Pitalito.

Quién no recuerda historias tristes del sistema penitenciario de Colombia como el del ladrón de chocolatinas, quién por robar esos dulces de menor cuantía en los supermercados y tiendas de Bogotá, pagó una condena de cuatro años y cuatro meses de cárcel sin ningún beneficio en pabellones de alta seguridad de La Picota.

O del hombre que fue capturado en el centro de Cali por robarse un cubo de caldo de gallina en un almacén de cadena, y a quien le impusieron el delito de hurto agravado viéndose a punto de enfrentar una pena de 2 a 6 años de cárcel.

Muchos pensarán que en estos casos la justicia colombiana obra de manera exagerada teniendo en cuenta delitos del nivel de Odebrecht, los Nule o los Moreno en los que se perdieron millones y millones de dinero, o de muchos asesinos y atracadores a mano armada que hoy están con beneficios de casa por cárcel o sueltos en las calles.

Es de tener en cuenta también que, como lo señaló el presidente de Fenalco en el Congreso Nacional de Comerciantes llevado a cabo esta semana en Neiva, en el 2019 los establecimientos comerciales reportan pérdidas que ascienden a 219 mil millones de pesos, producto de los robos “hormiga”.

En San Agustín, un particular caso que le ocurrió en las últimas semanas a una jovencita que terminó en una cárcel por un supuesto robo en un supermercado, ha causado gran molestia entre los habitantes de ese municipio del sur del Huila, por creerlo realmente una injusticia. Le sucedió a Margarita Males Omen, una estudiante de Grado Once de la Institución Educativa Carlos Ramón Repizo, y que hace solo 2 meses cumplió su mayoría de edad.

Todo empezó el pasado domingo 8 de septiembre, cuando Margarita salió de su casa ubicada en la vereda Nueva Zelanda del municipio de San Agustín con rumbo al pueblo a comprar algo de mercado que le había encargado su mamá.

Iba en compañía de su cuñada de 14 años de edad, quien por esos días se estaba quedando en la vivienda de aquella familia. Ya en el pueblo, ambas entraron a un supermercado y Margarita decidió comprar allí un jabón. Cuando estaba cancelando el producto en la caja, notó que el vigilante del establecimiento había abordado a la otra muchacha y le indagaba con quién venía.

Era aproximadamente las 2 de la tarde. Resultó que la menor había sido sorprendida ocultando en sus bolsillos un frasco de champú y otro de crema. Artículos cuyo valor comercial no superan los 27 mil pesos.

De inmediato se dio aviso a la Policía. Uniformados llegaron hasta el supermercado y tras enterarse de la situación, le informaron a las dos jovencitas que solo las conducirían hasta la estación de Policía para que firmaran unos documentos y que luego les permitirían irse de inmediato. Pero no fue así, una vez llegaron allí las dejaron detenidas.

 

“Una medida desproporcional”

Rápidamente, los policías presentaron el hecho a la Fiscalía y Margarita terminó siendo llevada ante el Juzgado Único Promiscuo Municipal de San Agustín, para surtir las audiencias preliminares. En la diligencia judicial, el fiscal 35 local, Jesús María Cuenca, le imputó a Margarita Males Ome el delito de hurto agravado, pero también el de uso de menores de edad en la comisión de delitos, con la teoría de que Margarita instrumentalizó a la menor como vehículo para realizar el robo, y solicitó la medida de aseguramiento para la joven de 18 años, pese a no tener ésta antecedentes.

A su turno, la juez Francy Liliana Sánchez, acató la teoría del delegado de la Fiscalía y consideró de igual manera que debía imponerle a Margarita Males medida de aseguramiento preventiva intramural en el centro de reclusión de Pitalito. La joven estudiante ya completó allí más de una semana privada de la libertad.

Paola Astaiza, abogada defensora de Margarita, en dialogo con el Diario LA NACIÓN, manifestó que la imposición de la medida de aseguramiento en centro de reclusión es desproporcional, cuando hay otras que se pudieran haber adoptado teniendo en cuenta varios factores del caso en mención.

“Resulta aterrador llegar a una decisión de ese calibre cuando no hay pruebas directas de una instrumentalización de la menor, de que se hubiera preacordado con esta la situación. Por la ligereza de la legalización de la captura no se tomó en cuenta la versión de la menor ni tampoco la de Margarita. Inicialmente se va a intentar revocar la medida de aseguramiento, el expediente ya fue remitido a la fiscalía 26 seccional de Pitalito. La muchacha refiere una y otra vez que escasamente conoce a la menor quien vino a su casa como novia de su hermano, pero que nunca imaginó que pasaría tal situación”, dijo la abogada.

Y añade, “hay que mirar hasta qué punto se afecta a una joven que además de ser de bajos recursos económicos está terminando su bachillerato y encima de eso la privan de su libertad. No es tratar de justificar la circunstancia que se dio, pero cosas como estas no deberían ni siquiera volver a repetirse, hay que ser muy cuidadosos porque la libertad de locomoción es algo invaluable, y Margarita en medio de su desconocimiento no entiende por qué la tienen en la cárcel cuando no ha cometido ningún delito”.

La menor infractora que fue sorprendida con los elementos en su poder, actualmente se encuentra en un hogar sustituto en San Agustín como parte del proceso de restablecimiento de sus derechos. De ella se conoció que no estudia, y ha vivido de trabajar en las fincas luego de que la madre la echara de la casa.

Margarita, cuentan en el pueblo con gran ironía, todavía no había realizado el trámite para obtener su cédula. Cuando fue capturada la Policía fue muy eficiente para realizar en poco tiempo todo el papeleo con el fin de sacarla y poder que se continuara el proceso contra la joven estudiante.

 

En el colegio la quieren ya de vuelta

En la Institución Educativa Carlos Ramón Repizo, de San Agustín, la rectora y los profesores están muy sorprendidos por todo lo injusto que se ha obrado con Margarita y se han solidarizado con el caso de su estudiante.

“En el colegio ella siempre tuvo una conducta y desarrollo académico ejemplar, nuca ha habido nada que reprocharle, además es una joven introvertida, ha pasado por varias dificultades porque su familia es desplazada del Cauca, y ahora prácticamente se le tiraron el año porque no se sabe hasta cuándo la dejen privada de su libertad”, menciona la profesoras Adriana Vega.

Entre todos los docentes y demás miembros de la comunidad educativa han asumido el pago de la abogada de Margarita pues sus padres son humildes campesinos que no tienen cómo pagar un profesional. Los compañeros de la joven, desconcertados por considerar que no ha habido un debido proceso para Margarita han realizado por iniciativa propia protestas que convocaron a  todo el colegio a marchar por las calles del pueblo con cárteles con mensajes como, “En este país las leyes atropellan al más pobre, mientras los delincuentes están en las calles y muchos en el Gobierno”.

Esperan volver a tener pronto a Margarita entre ellos, conocen de su buen nombre por el mucho tiempo que han compartido, y desean que el día de su graduación ella pueda lucir con orgullo su birrete y su diploma.

Estudiantes y profesores de la Institución Educativa Carlos Ramón Repizo, de San Agustín, han salido a las calles a exigir la pronta libertad de al estudiante.

Manifiestan que la justicia y las autoridades no han sabido manejar el caso de Margarita.

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